El arte de vender ‘leonardos’ como si fueran ‘jeff koons’

La estrategia de ofrecer el ‘Salvator mundi’ en una subasta de obra actual explica que se haya convertido en la más cara de la historia

El País

El planeta Leonardo da Vinci es un cuerpo celeste que orbita ajeno a las leyes de la atracción gravitacional. Las verdaderas fuerzas que lo hacen rotar son impensables sumas de dinero y la persistencia del mito. La venta del Salvator mundi (1506-1513) del genio florentino en Nueva York, el pasado miércoles, por 382 millones de euros, retrata las singulares costuras que estos últimos años entretejen el mercado del arte.

Las estrategias de marketing, las redes sociales y la comunicación se han convertido en el verdadero bastidor que soporta el lienzo. La tabla de Leonardo ha viajado hasta Hong Kong, Londres y San Francisco. Un tour de miles de kilómetros en busca de compradores, sobre todo de Oriente Medio y Asia. Ha viajado, infatigable, como una estrella de rock. Poco importa la fragilidad del cuadro.

Después de 500 años y de restauraciones muy deficientes y repintes, la obra ha sufrido mucho. Se vio en su estreno en sociedad en la exposición monográfica que la National Gallery de Londres dedicó al genio en 2011. “La pintura está absolutamente muerta”, escribió Jerry Saltz, crítico de la revista New York Magazine. “Su superficie es inerte, lívida y repintada tantas veces que parece al mismo tiempo vieja y nueva”. Leonardo utilizó una tabla de nogal que tenía un nudo. En 1600, empezó a combarse. Además, fue atacada por gusanos que horadaron la madera. Solo las manos son aún soberbias. El orbe de cristal de roca que sostiene el Salvador, y que simboliza el cosmos, fue pintado con esmaltes y veladuras. Un efecto mágico hoy perdido. “Está en muy mal estado y tiene una presencia moderna. Yo no la hubiera comprado”, admite uno de los más prestigiosos conservadores de pintura antigua de España, que ha visto la obra.

Frente a las adversidades, Christie’s (la sala de subastas que remató el cuadro) jugó bien sus cartas. Hizo algo excepcional. Colocó la pintura, seguramente, por exigencias del vendedor, el magnate ruso Dmitry Rybovlev, en la puja de contemporáneo. “En una subasta de arte antiguo no hubiera alcanzado ese precio. Porque los coleccionistas miran de otra forma. Pero en contemporáneo hay mucho dinero nuevo para una tabla que en su día debió de ser maravillosa”, analiza Juan Várez, coleccionista y antiguo consejero delegado en España de Christie’s.

Pese a todo, el resultado ha sido el vértigo. Por primera vez un maestro antiguo superó los 100 millones de euros en subasta. Algo que sí han logrado 12 pinturas de otros periodos históricos.

Sometidos los genios del pasado a las mismas estrategias de marketing que los artistas contemporáneos, el mercado revive. “Ese precio es una buena noticia para nosotros”, reflexiona Jorge Coll, codirector de Colnaghi, uno de los principales marchantes de arte antiguo del mundo. “Si se logran esas cifras, volverán a salir al mercado obras como el leonardo y se repetirá lo que vivimos el miércoles”. El reto es conectar nuestro tiempo con las demandas de los coleccionistas. “En esta subasta hemos aprendido que quieren obras maestras, calidad excepcional e imágenes potentes”, desgrana Guillermo Cid, miembro de Christie’s. Eso sí, el comprador (pronto se sabrá quién es) tendrá muy difícil revender la tabla con beneficios.

La más rara

Da igual. La fuerza de atracción del maestro resulta muy poderosa. Salvator mundi es el último leonardo en manos privadas que se conoce. Aunque también es más cosas. “Es la más rara y la más importante pintura que ha aparecido en el mercado del arte en el último siglo”, apunta por correo electrónico Robert Simon, uno de los principales expertos en el artista. “Y si es un leonardo ¡desde luego vale 400 millones!”. Es tal la recompensa que varios presuntos leonardos pugnan por ser aceptados. Al menos dos consorcios, uno de ellos español, tienen obras, cobijadas en puertos francos (almacenes de alta seguridad donde se elude el pago de impuestos), que quieren atribuir al maestro. “Conozco un buen número de atribuciones. Algunas son piezas relativamente cercanas al genio otras son, simplemente, ridículas. Leonardo pintó unos 20 cuadros y pocos se han perdido. No creo que haya muchos ahí fuera esperando a ser descubiertos”, aventura Martin Kemp, quizá la principal autoridad en el artista del mundo. Pese a todo, sus propietarios tiran los dados. La diferencia que existe entre que la obra sea de uno de sus discípulos (Boltraffio, Marco d’Oggiono, Melzi) o de la mano del genio resulta inmensa. La que separa 40.000 euros de 400 millones; la que transcurre entre el aprendiz y el mito.

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McDonald’s vs. Burger King: un día de tregua

Como viene haciendo desde hace más de 16 años, McDonald’s Argentina realizará su colecta anual a beneficio. Se trata de una jornada solidaria denominada “McDía Feliz”, en la que la empresa destina el 100% de lo recaudado por la venta del Big Mac, su sandwich emblema, a La Casa de Ronald McDonald Asociación Argentina de Ayuda a la Infancia.

Este año, la recaudación será destinada a la construcción de la Sala Familiar del Hospital Sor María Ludovica, en La Plata, para que 75 mamás y papás puedan estar cerca de sus hijos en los momentos más complejos.

Burger King, se suma a la movida. ¿Cómo lo hará? No venderá el Whopper, la competencia directa del Big Mac, en ninguno de sus locales del país entre las 0 y las 23.59 de este viernes.

“Nuestra competencia donará todas las ventas de su hamburguesa más famosa para ayudar a una buena causa y queremos ayudarlos”.

Y agrega: “Si sos de los que prefieren las hamburguesas a la parrilla, hoy (por el viernes) vale la pena hacer una excepción. Nos vemos mañana (por el sábado)”.

“El lujo es solo un estado mental”. Y U$S 150.000 cuando pedía U$S 499

Ella pone en venta su Honda Accord ’96, 225.000 kms. Subasta en eBay por 499 dólares. Novio director creativo, guionista, director de cine. Hagamos un comercial. “El lujo es solo un estado mental”; “Este es un coche para aquellos que tengan la vida resuelta, para aquellos que solo necesiten un medio para llegar a alguna parte”. Viral, solo en YouTube 2.658.326 visualizaciones. La puja superó, a hoy, los 150.000 dólares, y aún quedan 3 días. Demasiados años en publicidad como para ponerme a analizarlo.

Un experimento que habla por sí mismo

Millenials. Lo sé. Estás harto del tema. Pero esto te va a gustar. Un spot, los manidos clichés, la vacuidad de la comunicación publicitaria dirigida a ese pseudo-target. Un narrador omnisciente, estratega-creativo, X Gen. Un final redondo. Si serán topicazos que los 3′ son banco de imagen. Lo triste, todas (o casi) las marcas podría firmarlo.

 

Un buen ejemplo de lo que no se debe hacer es mucho más eficaz que la mejor de las teorías.

El Marketing de Contenidos es una de las disciplinas del marketing online más sensibles y delicadas. Pero no hace falta ser un experto para evitar cometer errores de bulto. El que aquí comparto pertenece a esa categoría, a lo que no se debe hacer. No digo que la historia no pueda ser real. Simplemente que es una forma muy burda de promocionar un producto. No voy a decirte cuál es, te lo dejo a ti, un pequeño acertijo. Con una rápida leída no tengo la menor duda que lo identificarás. Es muy grave y es de aquellos errores que tienen la extraña cualidad de ser tanto conceptual como concreto desde lo funcional. Una muestra obvia de por qué la confianza en los contenidos editoriales está en franco descenso en la percepción del consumidor, sea en la categoría que fuera.

Y en el NYT. Algo inusual en un soporte de su categoría.

APRENDER A RESPIRAR ME AYUDÓ A SUPERAR UNA RUPTURA AMOROSA

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“¿Cuándo fue la última vez que respiraste adecuadamente?”, me preguntó el terapeuta.

Se llamaba Allan. A los 30 minutos de que iniciara mi primera consulta, todavía estaba esperando que llegara a la parte donde me ayudaría a superar el fin de mi relación.

“No estoy segura de haber entendido”, respondí.

“Una respiración fácil y abierta. Los pulmones grandes de tanto aire”.

“No sé”, respondí. “Respiro todo el tiempo”. Traté de dirigir la conversación. “Solo creo que necesito trabajar sobre lo que sucedió…”.

“No me interesa lo que sucedió”, dijo. “Me interesa la última vez en que respiraste de manera normal. Eres una mujer joven y sana. Sin embargo, en tu papeleo veo que estás batallando para trabajar, no has ingerido una comida completa en semanas y no puedes dormir. Necesitas arreglar eso”.

Creía que la terapia me ayudaría a convencerme de que la pérdida de la persona a la que me había dedicado durante años era buena. En cambio, algo en la franca insistencia de Allan en los síntomas, en lugar de la razón, me causaba una sensación de opresión.

Se asomó a ver sus notas. “Estás toda jorobada”, dijo. “Te ves terrible. Tu tarea para la próxima semana es hacer los ejercicios que te mandaré por correo electrónico. Tienes seis sesiones y quiero que para la última ya estés respirando y durmiendo adecuadamente”.

Mientras pedaleaba de regreso a casa, ya me había deshecho de las palabras de Allan y había regresado a mi programación habitual: hurgar en los siete años que habían pasado desde que conocí a mi ex, escarbar en mis recuerdos para encontrar los detalles sobre cuándo se había echado a perder.

Habíamos comenzado con dos años de anhelos silenciosos (de mi parte) y citas con otras personas (de la suya) antes de finalmente unir nuestras vidas y hacer un hogar en Londres. Hasta el verano doloroso y prolongado en que se fue.

Siempre me había sentido orgullosa de ser fuerte, de tener la capacidad de reponerme, pero aquí estaba, meses después, luchando con preguntas sin respuestas durante la noche y despertándome en un vacío atemorizante.

Esa noche, acostada y despierta, me pregunté si me estaba equivocando al externar mis problemas. El enfoque de Allan en la respiración me sonaba sospechosamente a meditación.

Sin embargo, tenía frente a mí otra larga noche, así que busqué a tientas en las sábanas mi teléfono, y entonces vi su prometido correo electrónico.

“Descarga la aplicación del siguiente enlace”, señalaba. “Cuando la uses, imagina un lugar donde te sientas feliz y segura. Mantén esa imagen en tu mente. Luego enfócate en tu respiración. Usa la aplicación todas las noches antes de dormir. Practica”.

Mi mente se puso a buscar el lugar feliz recetado y encontró una playa rocosa en la costa sur de Inglaterra, donde pasé los veranos de mi infancia. Traté de recordar sus piedras duras y tersas, y el ruido que hacía mi hermano al gritar desde el mar.

La aplicación, Positivity with Andrew Johnson, se puso en marcha. Con acento escocés, un hombre contaba del diez al cero.

Con un toque de curiosidad traté de inspirar. Allan tenía razón en algo: mi pecho estaba duro por la tensión. Traté de llevar el aire abajo y mi barriga se distendió como la de un bebé. Mientras intentaba sincronizar mi respiración, la visión de la playa continuaba yendo y viniendo, interrumpida por ataques de pensamientos.

Aun así, seguí intentándolo todas las noches. Aprender cómo respirar era por lo menos algo diferente, un descanso del análisis exhaustivamente preciso de mi desgastada historia de amor.
Cuando fui a consulta con Allan unas cuantas semanas después, nuestra conversación giró en torno a la intuición.

“¿Qué te dicen las vísceras sobre lo que deberías estar haciendo?”, me preguntó.

“¿Mis vísceras?”. Me sentía avergonzada. “No siento nada allí”. Dirigí una mirada esperanzadora a mi estómago. En privado, siempre me había preguntado qué quería decir la gente cuando hablaba de su intuición.

“Mencionaste que te sentías nerviosa y que a menudo sentías ansiedad desde el comienzo del año”, dijo. “¿Qué crees que era eso?”.

Siempre había confiado en el flujo de adrenalina para hacer las cosas. Sin embargo, una energía más profunda y frenética que la usual se había manifestado en los meses previos a que mi novio se fuera.

Esta tensión hacía que pasara la aspiradora a mayor velocidad por la sala y daba origen a las comidas que había comenzado a preparar a partir de libros de recetas. Nuestro apartamento nunca había estado más limpio. En los domingos lluviosos, le pedía que hiciera planes para un viaje a París, lo cual no lo entusiasmaba mucho.

“Me parece difícil creer que mi cuerpo supiera que algo pasaba antes de que lo hiciera mi cerebro”, dije, con la petulancia escapándose a través de mi voz.

“La intuición es un sentido que se desarrolla a partir de tus experiencias pasadas, los libros que has leído, los ruidos en la calle, conversaciones, expresiones faciales”, dijo Allan. “Todo eso es información valiosa. Puede ayudarte a distinguir entre lo que es real y lo que es falso, a notar algo peligroso. Sin embargo, tal vez confíes más en tus pensamientos”.

“Los pensamientos son todo lo que tengo; eso es seguro”, respondí. “Ahí es donde toda esa información se usa”.

“Hay muchas investigaciones que no concuerdan con lo que dices. ¿Por qué no tratas de escuchar a tu cuerpo en lugar de a tu cabeza? Ahí es donde han surgido todos tus sentimientos”.

Sentimientos. No habíamos hablado de sentimientos para nada. Con el correr de las semanas, sin embargo, me di cuenta de que las emociones dolorosas, remotas y calcificadas desde hacía mucho empezaron a apoderarse de mí de manera humillante. Las lágrimas corrían por mis mejillas en el supermercado, mis hombros caían mientras suspiraba en viajes familiares en auto.

Mis sentimientos eran como el borracho que llega tarde a la fiesta y no calibra bien el ambiente. Aun así, era un extraño alivio descubrir que era capaz de sentirlos. Las lágrimas eran algo nuevo y se sentían como algo animalesco. Mis párpados estaban irritados por la sal de una manera que, sospeché, no tenía que ver solo con el fin de una relación.

El rompimiento había hecho algo más: había provocado una fisura y respirar solo parecía estar haciéndola más honda. Antiguos secretos y desastres bien guardados encontraron la fisura y comenzaron a salir, de manera ruidosa y caótica. Habían estado quietos durante años, pero ahora buscaban aire y agua.

Parecía que, en compañía de Allan, pasaba cantidades de tiempo en aumento sintiéndome como una idiota. “No quiero ser difícil…”.

De pronto sonó amable. “No creo que lo estés siendo”, dijo. “En el fondo, a menudo la gente sabe cuando algo va a suceder. Cuando algo debe cambiar”.

La última vez que hablé con Allan fue por teléfono; tenía trabajo que no podía hacer a un lado. Fue directamente al grano, como siempre. “Está bien”, dijo ante mis disculpas. “Estarás bien. Pero quería decirte que, si tu novio regresa, lo pienses seriamente. Buena suerte. Y no te olvides de llenar el formato de retroalimentación”.

Más tarde ese mismo día, desde el otro lado de mi escritorio, mi teléfono sonó. Era un mensaje de mi ex: “¿Quieres que nos veamos? Me gustaría hablar contigo”.

¿Cómo había anticipado eso Allan? El viejo amor me llevó a acercarme de nuevo, aunque en forma digital.

“¿Cuándo?”, contesté. “¿Dónde quieres que nos veamos?”.

Unos cuantos días después, tras una noche de una breve conversación forzada en un pub, estábamos parados en una calle londinense llena de gente. Era una noche nítida y clara de noviembre. Me sentía tomada por sorpresa. Diez minutos antes se me había quedado viendo de manera críptica y había dicho: “Creo que debemos intentarlo de nuevo. Te extraño”. Había estado deseando que dijera esas palabras.

“Entiendo que esto sea una sorpresa”, dijo. “Esperaré a que decidas”.

“No sé qué decir”, balbuceé.

Pero entonces apareció la playa. Había descubierto que mientras más tiempo pasaba imaginando la playa, mejor me sentía, y más me daba cuenta de las cosas. Esa tarde, por ejemplo, había disfrutado cómo el aire frío olía a fogatas.
Incluso en ese momento, inundada por el miedo, había pensado brevemente lo alegres que se veían los camiones color escarlata de la ciudad mientras transitaban en medio de la oscuridad.

Podía verlo esperando una respuesta, pero permanecía parada y muda. El tráfico emitía rugidos y yo podía sentir cómo mis pies vibraban sobre el pavimento. El viento frío soplaba, avivándome. Todo estaba en línea con una nueva voz interna, una que hablaba quedito e inesperadamente.

“Déjalo”, me dijo. “Toma lo que tienes y échate a correr”.

Así que pronuncié apenas una palabra, me di la vuelta y corrí para alcanzar el camión.
Eso sucedió hace unos dos años. Allan no me dio una cura para el corazón roto, pero me enseñó algunas cosas. A cuidar mi cuerpo, a respetarlo. A cuestionar a mi mente, que no entiende ni la mitad de lo que cree. A comprender que el presente es el tiempo que pasa en esa brecha entre las historias sin fin que nos contamos.
Hoy en día me importa más estar contenta y en paz que estar enamorada. No estoy segura de que el amor sea amor si te consume, si domina tus pensamientos. Tal vez eso sea otra cosa: obsesión, encaprichamiento.
Es un viaje perderse en una relación, y encontrarse a una misma de nuevo puede costar mucho tiempo y esfuerzo. No obstante, respirar libremente, estar alerta ante el mundo y estar en contacto con las propias emociones, cuesta solo 2,99 dólares en la tienda de aplicaciones. Y mucho trabajo.
La próxima vez intentaré tener amor y alegría al mismo tiempo. He oído que es posible.

PARA DISGUSTO DE LOS “GURÚES”, RECORDEMOS QUE LA PUBLICIDAD OFFLINE SIGUE VIVA Y GOZA DE BUENA SALUD.

Mal que le pese a algunos que se autodenominan gurúes, siempre he afirmado que, hoy en día, y especialmente en Internet, no existen los gurúes. Solo hay personas menos confundidas que otras.

Mi carrera ha estado signada por cuentas de coches, en varias agencias y consultoras, incluida Peter Beilin Mktg:

J. Walter Thompson, Tapsa, Lintas, Ogilvy, Mc.Cann Ericksson, MVBMS Fuel Europe ( Grupo Euro RSCG)… Ford (en varios países), Renault, General Motors/Opel, Audi (regional), Rover (regional), Volvo (regional).

Tuve la posibilidad de vivir la evolución de las Comunicaciones de Marketing de la industria en los últimos 40 años. Nunca dudé de la sinergia que debe haber en una estrategia coherente que involucre Publicidad, Promoción, en su momento Mktg. Directo tradicional, RR.PP. y todas las variables del mix. Y he experimentado, gracias al rumbo profesional que elegí en su momento, la revolución de lo online pero no solo su sinergia con lo offline, siempre fue mucho mas que eso. No van de la mano, son lo mismo. Forman un todo indisoluble.

Pero a la hora del análisis, me alegra, nunca lo dudé, la ratificación tangible de que lo offline (en éste caso TV) y su vigencia en cuanto a posicionamiento puro y duro, tráfico a concesionarios y resultados comerciales, sigue mas que vigente. Todas las actividades online son fundamentales a la hora de los resultados, pero confirmamos una vez mas que en su mayor parte derivan de las actividades, llamémoslas, tangibles y que cada una tiene su lugar en el mix. Offline provoca investigación en internet de los potenciales compradores fieles o no a la marca, la visita al concesionario y, si el mismo hace bien sus deberes, a la venta. Es básico, pero, otra vez, los mencionados gurúes y los que viven bastardeando lo offline  y, que, por supuesto no son todos los profesionales que viven de ello, y que apelan no solo con pronósticos de su defunción, sino proclamando a los cuatro vientos que ya ha muerto, éste tipo de estudios y sus resultados los confunde, ergo no solo los ponen en duda sino que los desacreditan sin ningún argumento coherente, sin percatarse que eso, a quien desautoriza, es a ellos mismos.

Automoción: la publicidad en TV es responsable del 37% del tráfico a concesionarios

De acuerdo con un estudio desarrollado por Atresmedia Publicidad y la consultora Tres14 Research a partir del caso concreto de una marca automovilística, la publicidad en televisión es responsable del 37% del tráfico a concesionarios de la misma. El modelo, que se ha aplicado por segunda vez, confirma la incidencia directa que las campañas publicitarias en televisión tienen en el tráfico a los concesionarios, y por consiguiente, en las propias ventas de la marca, explican sus responsables.

Es decir, casi 4 de cada 10 personas que se desplazan al punto de venta para informarse por uno de los modelos del automóvil es como resultado de haber visto spots en televisión, según los resultados de este análisis. El porcentaje mejora en casi 6 porcentuales el valor alcanzado en el primer modelo econométrico desarrollado conjuntamente para evaluar la incidencia de la publicidad televisiva en el tráfico a concesionarios.

automocion-iEntre otros datos, el nuevo informe señala que cada GRP emitido en tv es responsable de 4,5 visitas al concesionario, ratio que es tres veces superior al de un mix que no contemplara televisión, que es de 1,6 visitas. O, dicho de otra forma, de las visitas generadas por la publicidad, la televisión explica el 78%, solo con el 54% de los GRP’s. De esta forma, se establece la correlación entre los Grp’s lanzados en cada medio y el número de visitas al concesionario. La marca de automoción consigue por cada 1 Grp lanzado en televisión, 4,5 visitas al concesionario. Este ratio es 3 veces superior al del resto de medios sin la TV (1,6).

Pero la publicidad no solo hace aumentar el tráfico a concesionarios sino que, señalan los responsables del estudio, no hacer publicidad provoca el efecto contrario: “si durante el último año y medio, la marca no hubiera comunicado en medios, las visitas habrían disminuido un 35%”. Señala, además, que casi el 47% del total del tráfico se debe a la publicidad del total medios.

El estudio tiene en cuenta multitud de variables que influyen directamente en el tráfico a la concesión, tanto a largo plazo (ciclos de vida de los productos, conocimiento, notoriedad …), como a corto plazo (publicidad, promociones…) y variables amplificadoras del corto y largo plazo (número de concesionarios, temperatura, días de lluvia, festivos…). El modelo permite, indican sus responsables, aproximarse al ratio de conversión de visitas en ventas o estimar los GRP’s necesarios por cada matriculación, datos con los que se pueden realizar análisis y ajustes post-campaña, así como proyecciones a futuro para determinar la presión necesaria que debe ejercerse en función de los objetivos marcados por la marca.

El estudio está  disponible  la web  de Atresmedia Publicidad en la sección Objetivo Eficacia.

Cuota Grp’s vs. Cuota Tráfico Publicidad Modelo del tráfico a concesionarios

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Modelo del tráfico a concesionarios

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Puedes consultar el estudio completo aquí: PDF Modelo del tráfico a concesionarios

COCA-COLA Y PEPSI: SON EL NUEVO TABACO

Continuamos con el “LADO A” y el “LADO B” del Marketing. Hoy, un flagrante Lado B no solo del Marketing, sino hasta donde la vista alcance. No hace falta introducción alguna. Juzga por ti mismo.

Tweet de El Comidista, Mikel López Iturriaga  en su Blog de El País. Artículo de Nuño Domínguez.

Coca-Cola y Pepsi gastan millones para lavar la imagen de las bebidas azucaradas

Un estudio publica la lista de asociaciones científicas, médicas, universidades y agencias del Gobierno que aceptan dinero de los gigantes de los refrescos en EE UU

Dos de los principales fabricantes de bebidas azucaradas a nivel mundial, Coca-Cola y PepsiCo, financiaron en EE UU a 96 organizaciones que tienen un importante papel en la promoción de hábitos saludables y la lucha contra la obesidad o la diabetes, enfermedades potenciadas por el alto consumo de azúcares. El objetivo era “mejorar” la imagen de los refrescos y restar apoyos a las leyes que limitan su consumo, dice el estudio. “Al aceptar financiación de estas empresas, las organizaciones de salud están participando sin saberlo en sus planes de marketing”, resaltan los autores.

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Coca-Cola dedica más de seis millones de dólares al año a actividades de presión, dice el estudio

La industria del azúcar y los mayores productores de refrescos se encuentran en una situación similar a las tabaqueras hace décadas. El mundo sufre una epidemia de obesidad y el consumo de bebidas azucaradas es uno de las culpables comprobados. Cada lata de refresco convencional contiene 40 gramos de azúcar, bastante más de los 25 diarios considerados ideales por la Organización Mundial de Salud. Ante el creciente consumo de estos refrescos, que llega al límite de la adicción en México, algunos países han creado impuestos contra estas bebidas y otros barajan incluir mensajes de alerta como los que ya salen en los paquetes de cigarrillos.

La industria ha respondido con un presupuesto millonario para lavar su imagen, aunque el alcance de estas prácticas está mucho menos explorado que en el caso del tabaco

Entre los principales receptores de fondos en concepto de “esponsorización” están la Asociación de Diabetes de EE UU y la Fundación de Investigación de la Diabetes Juvenil, así como la Sociedad Americana de Cáncer. También se encuentra la mayor asociación de médicos del país, la AMA, la Cruz Roja, y el Centro de Control de Enfermedades, la principal agencia del Gobierno encargada de la protección de la salud y la promoción de hábitos sanos. Entre los beneficiarios también están la prestigiosa Universidad de Harvard, la de Washington y la de Georgia.

“Nos hemos centrado solo en organizaciones que operan en EE UU a nivel de todo el país, así que el número de entidades que reciben fondos de estas dos empresas en todo el mundo debe ser mucho más alto, de cientos o incluso miles”, explica a Materia Daniel Aaron, investigador de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Boston y coautor del estudio. El trabajo se ha publicado en el American Journal of Preventive Medicine, la revista científica de la Asociación de Medicina Preventiva de EE UU.

La investigación resalta el caso de la ONG Save the Children, que apoyaba los impuestos a los refrescos, pero que dejó de hacerlo en 2010 después de recibir más de cinco millones de dólares de Coca-Cola y PepsiCo en 2009. Save the Children desmiente que dejara de hacer presión para pedir tasas contra las bebidas azucaradas tras recibir donaciones por parte de distintas empresas, ha explicado la ONG. La organización sostiene que “formaba parte de una coalición que trabajaba para pedir la aplicación de dicha tasa y la abandonó cuando la prioridad en Save the Children Estados Unidos pasó a ser la educación infantil”.

Entre 2011 y 2014, Coca-Cola gastó de media más de seis millones de dólares (unos cinco millones de euros) al año en este tipo de acciones. PepsiCo gastó tres millones y la Asociación de Bebidas de EE UU, un millón, según el estudio.

En el polo opuesto estarían la Academia de Dietética y Nutrición, la Academia de Pediatría de EE UU, y otras organizaciones, que en 2015 rechazaron seguir recibiendo este tipo de fondos de Coca-Cola. Los autores del trabajo consideran que el resto de las organizaciones relacionadas con la salud que están en la lista deberían hacer lo mismo.

También en España

La inmensa mayoría de las organizaciones señaladas en el estudio recibieron dinero solo de Coca-Cola (83 de las 96). Los autores señalan que puede deberse a que esta empresa ha hecho público el listado de ayudas que concede, mientras que PepsiCo, no.

En España, decenas de entidades, incluidas varias universidades, reciben dinero de Coca-Cola, tal y como ha publicado la propia empresa este mismo año. Una de las organizaciones que más fondos recibe, más de un millón de euros al año desde 2011, es el Instituto Europeo de la Hidratación. Esta fundación financia estudios científicos y cuenta con un presupuesto multimillonario, aportado por la propia Coca-Cola, según desveló The Times. El organismo recomienda el consumo de bebidas deportivas y refrescos como los que fabrica la empresa. Este instituto tiene a la Universidad de La Laguna como una de sus cuatro organizaciones cofundadoras.

En 2013, un estudio liderado por investigadores españoles comprobó que la inmensa mayoría de los estudios científicos financiados por compañías de la industria alimentaria, incluida Coca-Cola, aseguraban que no había pruebas suficientes de que los refrescos azucarados causen obesidad.

Este tipo de relaciones entre la industria de los refrescos y organizaciones que velan por la salud “es aún bastante desconocida”, asegura Aaron. En su opinión, “es muy importante” que se estudien estas actividades “a nivel internacional”, resalta.

La Asociación de Bebidas de EE UU, que representa a Coca-Cola y Pepsi, ha emitido un comunicado tras la publicación del estudio diciendo: “tenemos una larga tradición de apoyar a organizaciones comunitarias en todo el país”. “Tal y como señala este estudio”, mantienen, “algunas de esas organizaciones tienen su foco en mejorar la salud pública, lo que apoyamos orgullosos”.

Rafael Urrialde, director de nutrición de Coca-Cola, se ha puesto en contacto con Materia esta mañana para explicar que las ayudas económicas citadas en el estudio son en concepto de “colaboraciones en congresos científicos” y que la compañía va a continuar realizándolas, y publicando una relación de ellas como parte de su política de transparencia.

 

EL HUMOR, COMO PARTE DE LA LITERATURA, TAMBIÉN ES MARKETING

Pero hoy, considerando que es viernes,  vamos a permitirnos un descanso, dejar de lado el marketing puro y disfrutar de un muy buen artículo -rescatado de mis archivos- acerca del humor y su condición literaria.

 

EL HUMOR PROPIO

FERNANDO IWASAKI

para Babelia

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Dibujo: FORGES

El hombre nace aburrido y la sociedad lo divierte (o lo hunde en la miseria). Aunque el humor no goza de buena prensa en lengua española, Cervantes y Borges son los dos grandes clásicos. A ellos se suman otros autores como Quevedo, Valle y Cabrera Infante.

Lo primero que hay que dejar claro desde la primera línea es que el humor -como decía Wenceslao Fernández Flórez- es algo muy serio. Por lo tanto, quienes hacen el humor más de tres veces al día no son ni unos pervertidos ni unas potencias de la naturaleza. De hecho, la melancolía, el pesimismo y la independencia crítica le van mejor al humor que el optimismo, la jovialidad y los compromisos trascendentales.
Es difícil precisar si el humor nace o se hace, pues antes de aprender a reírnos de nosotros mismos -esa fase superior del humorismo, según los marxistas chaplinistas- es necesario comenzar desternillándose de alguien o de algo. ¿Quién no se ha reído de adolescente al contemplar una caída ridícula o un papelón ajeno? No obstante, la epifanía humorística sólo nos traspasa si aprendemos a reírnos después de hacer un papelón o cuando nos viene la risa floja después de pegar un patinazo. Tal es la diferencia que existe entre caerse y “tirarse al suelo”, porque si Saulo se hubiera “tirado al suelo”, jamás se habría convertido en San Pablo.
Sin embargo, como la finalidad del humorismo no es hacer reír sino hacer pensar, uno prefiere a los apóstoles que predican el humor al prójimo a través de sus cuentos y novelas, aunque valoro más a quienes hacen el humor desde la crónica, el ensayo y las memorias. Chesterton solía decir que la naturaleza del ensayo es la broma y Bertrand Russell confesaba desde el prólogo a una recopilación de sus ensayos: “No quisiera que me tomaran en serio únicamente cuando me pongo solemne”. Para la literatura inglesa, Chesterton y Russell fueron genuinos humoristas, pero una mayoría de sus lectores de habla hispana celebra con más entusiasmo las severidades e intransigencias de aquellos maestros de la ironía y la paradoja.
A pesar de Cervantes, el humor en lengua española tiene muy mala prensa, pues innúmeros editores, críticos y lectores confunden la ironía con el chiste y la paradoja con la mala leche. El mismo Borges debería ser considerado un humorista genial, mas no por las malignas injurias que se le atribuyen, sino por haber escrito un ensayo como Arte de injuriar. ¿No es una señal que los dos grandes clásicos de la lengua española -Cervantes y Borges- hayan perfumado sus obras de humor?
No soy partidario de mezclar el ADN y el DNI para dilucidar las claves del humor, aunque existan lugares comunes como el humor inglés, la gracia andaluza y los chistes alemanes. Para mí hay individuos que tienen sentido del humor y otros que simplemente no lo tienen, con independencia del gentilicio que los adorne y dejando claro que tenerlo o no tenerlo no hace ni mejor ni peor a nadie. Por otro lado, hay quienes creen que el sentido del humor consiste en reírse de los demás, pero no toleran que se rían de ellos y jamás se les ha pasado por la cabeza reírse de sí mismos. Estos sujetos caen muy mal y le hacen un flaco favor al humor verdadero, que es el que se ejerce contra uno mismo, tanto si se emplea la primera persona del plural como la del singular. De ahí el inevitable malentendido entre la conciencia y el atlas, responsable de acuñar conceptos tan peregrinos como el “humor judío”, cuyo equivalente político podría ser la “democracia cristiana”.
Hasta aquí, espero haber dejado claro que una parte de la humanidad considera el humor fundamental y la otra lo considera una funda mental. Por ello me atrevo a sostener que el hombre nace aburrido y la sociedad lo divierte (o lo hunde en la miseria).
Ahora bien, que el humor no tenga o no conceda prestigio literario en nuestra lengua, no quiere decir que no contemos con escritores finísimos y centenares de obras memorables. Sin salir de la literatura española podríamos presumir de Quevedo, Valle-Inclán, Ramón Gómez de la Serna, Álvaro Cunqueiro, Julio Camba, Enrique Jardiel Poncela y Wenceslao Fernández Flórez, por no hablar del chileno José Santos González Vera, del argentino Conrado Nalé Roxlo, del peruano Héctor Velarde y sobre todo del mexicano Jorge Ibargüengoitia. Profeso auténtica devoción por Los relámpagos de agosto (1964), una joya del genio de Ibargüengoitia y del humorismo literario, al igual que Tres tristes tigres (1967) del cubano Guillermo Cabrera Infante. Todos los autores citados en la intimidad de este párrafo no sólo eran capaces -como Cervantes y Borges- de hacer el humor en las cómodas residencias de la ficción, sino también en los moteles del artículo, en las pensiones de la memoria, en los aparcamientos de la reseña y hasta en los ascensores del ensayo.
Las listas que siguen recogen los títulos que en mi arbitraria opinión son los mejores libros humorísticos de los últimos tres años. Por lo tanto, si quiero ser consecuente con mi concepción del humor, tengo que incluir obras de ficción y no ficción, pero especialmente libros cuya máxima ambición sea hacernos pensar desde el humor. Como los límites temporales me impiden incluir El miedo a los animales (1995), de Enrique Serna; El fin de la locura (2003), de Jorge Volpi, y Si Sabino viviría (2006), de Ibán Zaldúa, los convoco aquí a manera de modelos de novelas que nos muestran las iniquidades literarias, las modas ideológicas y los nacionalismos cejijuntos a través del cristal del humor. Con todo, a diferencia de la lista de obras traducidas -donde son mayoría los ensayos, memorias y provocaciones autobiográficas-, en castellano las obras seleccionadas se concentran en la ficción, lo que no quiere decir que seamos más imaginativos sino probablemente más pudorosos. Ay, el pudor que tanto hiere nuestro amor propio cuando no provoca nuestra vergüenza ajena.
La vergüenza ajena y el amor propio son dos expresiones escalofriantes de nuestra sensibilidad hispánica, quizá porque consienten una paradójica confusión que escamotea los verdaderos significados de lo “propio” y lo “ajeno”. A saber, que el genuino amor es el ajeno y la vergüenza que nos concierne es la propia. ¿Será el exceso de amor propio y el pavor a la vergüenza ajena lo que reprime el humor en las literaturas hispánicas? Desde esa melancólica certeza me atrevo a ponerle algo de humor propio al asunto, pues al fin y al cabo españoles y latinoamericanos publicamos en castellano, y por más intensos y solemnes que tratemos de ser, nuestras ventas siempre serán de risa. Por eso el humor me sirve de autoayuda, para sacar pecho pensando que aunque mis libros no están entre los más vendidos, seguro que al menos están entre los más saldados.
LIBROS DE RISA
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Ilustración: Manel Fontdevila
¿Es la literatura de humor un género menor? ¿Hacer reír a través de la lectura goza de prestigio? La seriedad y el humor no son incompatibles. Desde esa armonía se pueden decir las cosas más importantes de la vida. Bilbao acogerá un encuentro internacional en torno a este tema. Babelia ha pedido a escritores, cineastas, cómicos y músicos que repasen esa relación
No es fácil establecer una frontera entre las obras literarias consideradas serias y aquellas que provocan la carcajada. Cada una cumple su papel, pero cuando seriedad y humor se juntan se convierten en aliados perfectos. La literatura siempre ha demostrado esa armonía, y en lengua española ya lo hizo Miguel de Cervantes con Don Quijote. De libros para reír se hablará en Bilbao en la Primera Semana Internacional de Literatura de Humor y Humor Gráfico. Como antesala, una serie de escritores, cineastas y cómicos repasan la biografía de esa relación entre literatura y humor y recomiendan algunos de sus libros preferidos de todos los tiempos desde la crónica, la novela o la biografía. Las opiniones se acompañan de algunas recomendaciones de lecturas de libros que nos han hecho reír en los últimos dos años.

Daniel Samper Pizano

Humor y literatura… Pero, ¿acaso es que hay mucha literatura sin humor? Desde Homero hasta John Irving y desde Cervantes hasta García Márquez, pasando por Aristófanes, Petronio, Chaucer, Juan Ruiz, Boccaccio, Shakespeare, Quevedo, Rabelais, Sterne, Balzac, Gógol, Wilde, Twain y Borges -sin mencionar Las mil y una noches y mil y un autores más- acudieron al humor para construir su literatura. Sería interminable la lista de escritores a quienes debo sonrisas y risas. Pero nombraré solo a dos: Giovanni Guareschi (1908-1968), autor de El pequeño mundo de don Camilo, y el que considero ya un clásico: el Negro, de Roberto Fontanarrosa (1944-2007).
Daniel Samper (Bogotá, Colombia, 1945) es escritor. Su último libro es Para papá (Espasa), escrito con Jorge Maronna.
Juan Bas
Probablemente la literatura de humor no goza hoy, ni lo ha hecho nunca, de buena salud. Y se valora como narrativa menor por la crítica especializada. Quizá se deba a que se trata de un género difícil en el que es más complicado que en otros conseguir un buen resultado literario. Se publican una mayoría de libros humorísticos mediocres que se limitan a meter los chistes y gags con calzador. El humor en literatura creo que es otra cosa: una manera propia de mirada y de narrar que debe de formar parte del argumento, las tramas y los personajes. Un buen ejemplo, el Quijote. Dos novelas de humor que aprecio: El buscón, de Quevedo, y Ulises, de James Joyce.
Juan Bas (Bilbao, 1959) es escritor. Su último libro es La resaca del amor (Temas de Hoy).
Mayra Santos-Febres
Me desternillo de la risa cada vez que leo algunos ensayos de Chesterton o releo los pasajes del Diario de Adán y Eva de Mark Twain. No lo puedo evitar. En el Diario, Twain traspone la parodia como mera inversión de la realidad. Ilustra el profundo absurdo que es la existencia humana, el hecho de que estamos aquí, nos creemos “reyes de la creación” y en realidad no entendemos un pepino de lo que es la vida; ni hoy, ni mañana ni nunca la entenderemos, ni siquiera entendimos lo que fue en el nacimiento de los tiempos. Que esta vaina está brutal, hermano, y que nadie sabe nada, ni nos llegan las instrucciones de uso. Volviendo a Chesterton, en el ensayo El humor cockney, el humorista inglés dice que solo los humildes pueden reírse de sí mismos, porque el humor es el reconocimiento de las limitaciones propias y de lo efímero que es el tránsito humano por la vida. Y, en Movimiento perpetuo (otro rarísimo texto de uno de mis escritores favoritos, el guatemalteco Augusto Monterroso) se argumenta que las dos máscaras del tímido son la melancolía y el sentido del humor. Y que el ser humano está perdido si se las quitan las dos. En realidad, creo que el humor literario es una subversión y una operación moral. Subvierte los órdenes del mundo y tira al piso las jerarquías que se apoyan en el poder incontestable, es decir, en el miedo.
La risa no respeta a nadie, de ahí su poder y su agudeza.
Mayra Santos-Febres (Carolina, Puerto Rico, 1966) es escritora. Su última obra es Fe en disfraz (Alfaguara).
Andreu Buenafuente
Debo decir, de entrada, que desconfío de los libros que apuntan en sus solapas “la novela tiene un humor corrosivo”. Nunca he conseguido estar de acuerdo con el editor o el que escribe eso. ¿Humor? ¿Estamos hablando de ironía, sarcasmo o qué? En los grandes libros (y no tan grandes), siempre hay un personaje, una situación, un enfoque que tiende a desengrasar la tupida maraña literaria de la historia. Pero de ahí a considerarlo humor
Dicho esto, el libro que puedo leer veinte veces seguidas y continuar riendo es Sin Noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza. Redondísimo. No sé cuántos habré regalado. También he reído mucho con los libros biográficos de Aznar, todos los ensayos conspiratorios (¡qué imaginación!), los del Papa y la mayoría de los de autoayuda. Diría que me gustan los de monólogos que publico cada año con mi equipo de guionistas, pero me tildarán de egocéntrico. Llevamos 11 y, de momento, nadie se ha quejado.
Andreu Buenafuente (Reus, Tarragona 1965) es cómico. En la actualidad dirige y presenta el programa Buenafuente en La Sexta.
David Safier
Yo siempre prefiero el humor. Comparemos las obras dramáticas y las humorísticas a lo largo de los años. En el lado del drama tenemos, por ejemplo, a William Shakespeare, Franz Kafka y David Foster Wallace. En el del humor destacamos a Jonathan Swift, Woody Allen y… de nuevo William Shakespeare. Todos estos nombres nos dan una brillante imagen sobre la condición humana, sobre los defectos humanos y qué es lo que de verdad nos hace humanos. Pero en el humor no solo da esa perspectiva, sino que hace reír y eso es un valor adicional. Los llamados intelectuales prefieren las obras dramáticas que excluyen a muchos lectores, porque son bastante complicadas (intenten leer La broma infinita, de Wallace). Y encima le añade el valor de que estos intelectuales se creen parte de una élite, la única capaz de creer que pueden conseguir la brillantez. Sin embargo, yo prefiero reírme antes de pertenecer a una élite.
Como recomendación lectora yo sugiero los magníficos relatos de Woody Allen Without Feathers (Sin plumas) y Side Effects (Perfiles).
David Safier (Bremen, Alemania, 1966) es autor de El maldito carma. En octubre publicará Jesús me quiere.
Jorge Maronna
Es difícil establecer una frontera precisa entre la literatura seria y la humorística. Abundan los libros escritos con humor que no caen en la desprestigiada categoría de “libros de humor”. Además de los célebres ejemplos de Cervantes, Rabelais o Voltaire, pienso en los Ejercicios de estilo de Raymond Queneau, Las Cosmicómicas de Italo Calvino y ciertos cuentos de Augusto Monterroso. Si se trata de humoristas propiamente dichos, mis favoritos son Woody Allen, Roberto Fontanarrosa, Daniel Samper Pizano y César Bruto (Carlos Warnes). Y también disfruté mucho con La tournée de Dios, de Enrique Jardiel Poncela; El pequeño Nicolás, de René Goscinny, y Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza.
Jorge Maronna (Bahía Blanca, Argentina, 1948) es integrante del grupo musical Les Luthiers.
José Luis García Sánchez
¿Humor y literatura? Pues no sé. Si es cierto que el humor es la más acabada invención del lenguaje humano, aquello que multiplica el significado de las palabras, que enriquece el tono de las frases, el gran recurso expresivo, el antídoto del dogma, pues ¿qué autor o qué libro elegir? Kafka es puro humor, como lo es Cervantes… Humor es el Arcipreste y Machado, Valle y Voltaire… Y Sade… García Márquez, Chéjov… Serrat y Sabina
O sea, toda la literatura (buena o mala) es humor (malo o bueno). Quizá no tanto, pero lo que sí es cierto es que todos los libros se pueden leer humorísticamente. Aconsejo al posible lector que se coloque los lentes del humor para leer la Biblia. Incluso la Ley de Enjuiciamiento Criminal.
¿Y un libro? Los muertos no se tocan, nene. Del más humorista de mis amigos, o del más amigo de mis humoristas, Rafael Azcona.
José Luis García Sánchez (Salamanca, 1941) es director de cine. Su último trabajo es el documental Por la gracia de Luis. Su próximo estreno será Don Mendo Rock, ¿la venganza?
Rosa Beltrán
Las obras maestras donde el humor campea usualmente parten de una carencia, de una tragedia o una imposibilidad. Almas muertas, de Nikolái Gógol; La metamorfosis, de Kafka; Catch 22, de Joseph Heller; Los relámpagos de agosto, de Jorge Ibargüengoitia.
En ellas el humor es un seguro de vida porque nos recuerda que pese a las desgracias, la vida continúa. No nuestra vida, sino La Vida. Podríamos pensar que esto no nos importa y quizá tendríamos razón. Pero algo es algo.
El humor va ligado a la tragedia y no, como se piensa, a la comedia. Porque tenemos un cuerpo frágil, porque sabemos que hay más reveses que momentos felices es que existe el humor. ¿De qué nos reímos ante el hidalgo de la triste figura azotado por las aspas del molino que confunde con un gigante? ¿De su confusión? O de la con-fusión de circunstancias: un deseo abatido por una realidad que nos es adversa. Es decir, nos reímos de la disparidad entre lo que imaginamos y lo que ocurre, pero solo porque esa disparidad va acompañada de los golpes, de la injusticia y por supuesto, de la triste figura. El humor, como la vida, encierra el misterio más profundo y la mayor paradoja pues para salvarnos a través de la risa antes hay que sufrir. O dicho de otro modo: porque sufrimos, es que podemos salvarnos a través de la risa.
Rosa Beltrán (Ciudad de México, 1960) es escritora. Su última obra es Alta fidelidad (Alfaguara).
Hernán Casciari
Cuando murió Fontanarrosa, en 2007, logró convertirse en uno de los grandes escritores argentinos junto a Cortázar, Arlt, Castillo, etcétera. Antes era un excelente humorista gráfico que publicaba viñetas y que, por afición, escribía. Tuvo que dejar de publicar viñetas para ser un escritor de verdad. Tuvo que dejar de hacerse el gracioso para que sus novelas y sus cuentos traspasaran las fronteras intelectuales. A Borges y a Cela les pasó lo contrario: sus muchos libros nos impidieron comprender que eran, principalmente, grandísimos humoristas. Mis libros de humor preferidos son las obras completas de Borges, de Cela y de Fontanarrosa.
Hernán Casciari (Buenos Aires, Argentina, 1971) es escritor. Su última obra es El nuevo paraíso de los tontos (Plaza & Janés).
Shalom Auslander
Si uno va a escribir un libro de “humor”, lo primero que tiene que hacer es estar seguro de que no es una diversión tópica. Si es así, no lo podemos llamar “humor”, que es al menos algo respetable; lo podemos denominar “divertido” que no es para nada respetable. Si eres judío serás llamado cool; si eres británico “ingenioso” y si eres negro no te llamarán nada porque ningún blanco lo leerá. Si uno intenta de manera decidida y hace algo completamente aburrido, entonces lo llamarán “humor intelectual” y así ganarás un premio, hablarán de ti en la prensa, pero nadie de ningún color te leerá. El libro más divertido de todos los tiempos es, en mi opinión, Candide, de Voltaire, que para muchos críticos no es un gran libro porque solo tiene 150 páginas. Lo que es por supuesto jodidamente hilarante.
Shalom Auslander (Nueva York, Estados Unidos, 1970) es escritor. Su última obra es Lamentaciones de un prepucio (Blackie Books).

Matices del humor

Por Francisco Rico

De la ironía más elegante a la sal más gorda, el Quijote contiene “una carga de risa” (I, pról.) y una inacabable variedad en los matices del humor. Valgan tres citas. “Esta Dulcinea del Toboso, tantas veces en esta historia referida, dicen que tuvo la mejor mano para salar puercos que otra mujer de toda la Mancha” (I, 9). Maritornes había prometido al arriero que, “estando sosegados los huéspedes y durmiendo sus amos, le iría a buscar y satisfacerle el gusto en cuanto le mandase; y cuéntase de esta buena moza que jamás dio semejantes palabras que no las cumpliese, aunque las diese en un monte y sin testigo alguno, porque presumía muy de hidalga” (I, 16). Teresa Panza escribe a Sancho noticias de la aldea: “La fuente de la plaza se secó, un rayo cayó en la picota, y allí me las den todas” (II, 52).
Podemos estar seguros de que los contemporáneos de Cervantes se divertían tanto como nosotros con esos pasajes y otros incontables momentos de la novela. Pero tampoco nos quepa duda de que la atención del autor y el favor de los lectores se los llevaban sobre todo los aspectos que hoy nos parecen más burdos: la figura grotesca del hidalgo, “la flaqueza de Rocinante”, las ridículas confusiones de molinos con gigantes, las pedradas y los palos, las bromas y los chistes fabricados adrede… Las sensibilidades han cambiado (un loco era entonces, sin más, un objeto de hilaridad), y han cambiado, aunque no nos demos cuenta, los géneros literarios y los códigos interpretativos.
Don Quijote y el cabrero se aporrean hasta acabar “lleno de sangre el rostro”, y Sancho “molido a coces”, mientras los espectadores “reventaban de risa” y “saltaban de gozo” (I, 52). Heine, Azorín y muchos críticos modernos se han llamado a escándalo. Pero ¿no es cierto que en las viejas películas de slapstick nos desternillamos con los platos rotos, las tartas en las narices y los bofetones? Pues las gentes de otro tiempo acogían esas escenas del Quijote como nosotros los porrazos del guiñol y los golpes portentosos de los dibujos animados: como “farsa convenida”, sabiendo que no se les aplican las mismas normas que a la realidad.
En Cervantes hay siempre una mirada que ve más allá de las convenciones de época y llega hasta lo hondo de una cordial, perdurable humanidad. Las bufonadas que en el palacio de los duques se maquinan para reírse a costa de caballero y escudero son tan artificiosas, tan trabajadas, que hasta el propio novelista muestra reparos: “no estaban los duques dos dedos de parecer tontos, pues tanto ahínco ponían en burlarse de dos tontos” (II, 62). Pero Cervantes despliega un exquisito interés en que don Quijote no se sienta herido ni por el menor detalle, y hace que esas chacotas crueles o desconsideradas le den la mayor alegría de todas sus peripecias: “aquél fue el primer día que de todo en todo conoció y creyó ser caballero andante verdadero, y no fantástico, viéndose tratar del mismo modo que él había leído se trataban los tales caballeros en los pasados siglos” (II, 31). Nada hay en el Quijote sin vuelta de hoja. Ni las risas ni las veras.

Carcajadas en la literatura

Para hacer el humor con nuestra lengua

Selección de F. Iwasaki

– José Esteban: El epigrama español, una antología. Espuela de Plata, 2008.
– Juan Villoro: Los culpables. Anagrama, 2008.
– Jorge Ibargüengoitia: Revolución en el jardín. Reino de Redonda, 2008.
– Marcelo Birmajer: Historia de una mujer. Seix Barral, 2008.
– Kalman Barsy: Los veinticuatro días. Pre-Textos, 2009.
– Manuel Vilas: Aire nuestro. Alfaguara, 2009.
– Ignacio Padilla: La vida íntima de los encendedores. Páginas de Espuma, 2009.
– Pola Oloixarac: Las teorías salvajes. Alpha Decay, 2010.
– Guillermo Cabrera Infante: Cuerpos divinos. Galaxia Gutenberg, 2010.
– Felipe Benítez Reyes: Formulaciones tautológicas, Zut, 2010
Para hacer el humor con otras lenguas
– Hilary Mantel: Tras la sombra. Global Rhythm, 2007.
– G. K. Chesterton: La superstición del divorcio. Los Papeles del Sitio, 2008.
– Eça de Queiros: El conde de Abraños. Espuela de Plata, 2008.
– S. Ortoli & M. Eltchaninoff: Manual de supervivencia en cenas urbanas. Salamandra, 2008.
– Yasutaka Tsutsui: Hombres salmonela en el planeta porno. Atalanta, 2008.
– Dan Lungu: Soy un vejestorio comunista. Pre-Textos, 2009.
– Thomas Bernhard: Mis premios. Alianza, 2009.
– Julian Barnes: Nada que temer. Anagrama, 2010.
– Mark Twain: Cuentos humorísticos. Navona, 2010.
– J. M. Coetzee: Verano. Mondadori, 2010.

 

 

NUEVA SECCIÓN: EL “LADO A” Y EL “LADO B” DEL MARKETING. HOY: ¿ EL ANUNCIO MÁS PERVERSO DEL AÑO?

Sin duda nos recuerda a los discos singles, esos vinilos de 45 rpm, donde el Lado A era el hit del momento y el Lado B algún relleno. También se utiliza para describir una situación de forma y significado literal, Lado A y su perfil transgresor y/o disruptivo, Lado B.

( Nota: tengo problemas con la palabra “disruptivo”. Está incluida en mi Recopilación de Palabras Bastardeadas. Son aquellas que son bonitas, redondas, imprescindibles ergo difícil de quitarlas del vocabulario. Que definen mejor que ninguna otra lo que significan pero que se han devaluado -es mi opinión por lo tanto no objetiva- por un uso descuidado y negligente y, en éste caso, por la moda. La acompañan “divertido”, “normal”, “digital”, “depresión”, “causalidad” “posicionamiento” y muchas otras. Algún día editaré un diccionario temático acerca del tema.)

En éste caso, con el LADO A Y EL LADO B DEL MARKETING Y TODAS SUS DISCIPLINAS, intentaré acercarte campañas y demás componentes del mix que, LADO A, realmente son un acierto. Con Lado B aquellas que son negativas, no éticas, o que, realmente, son una descarada mentira.
Esta vez, por ser la primera, expongo un caso que suele darse con bastante, demasiada frecuencia. En realidad, corrijo: siempre sucede, ya que son opiniones, profesionales o no, sobre algo que puede ser muy subjetivo y que depende de la lente con que se mire. Una campaña, en éste caso de publicidad, que, dependiendo quien la comenta o describe, puede ser positiva o negativa. Sí, ya lo se, en publicidad hay tantas opiniones como personas se hayan expuesto a una campaña. Lamentablemente, lo sufrí durante muchos años. Y lo que publican los medios a veces es opuesto. Si, también lo se, puede deberse a intereses creados. Pero otras no y pasma como puede haber posturas tan contrarias.
Importante: en este caso en particular no es posible catalogarla como “bien” o “mal”. Lo que puedo es dar mi opinión y estar en de acuerdo con una de las dos posturas que es, en definitiva, lo evaluado. Esa es la primera lectura. A continuación, sí podemos expresar nuestra opinión acerca de si está bien o es un sin sentido y/o mal realizada y/o buena o mala desde el punto de vista creativo y/o no ética y demás lindezas.
Para emitir una opinión hay que leer los dos artículos, uno corto e insulso y otro mas largo, rotundo y que disecciona, cual misil bajo la línea de flotación, su objetivo.
Me gusta el debate creado y a la vez me disgusta, tengo mi postura muy clara.
Disfruta.
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DIVERTIDO EXPERIMENTO CON NIÑOS DE SOJASUN

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¿EL ANUNCIO MÁS PERVERSO DEL AÑO?

PNT’s PUBLICIDAD NO TRADICIONAL) Y COMO QUEDAR RIDICULIZADO EN LAS RR.SS.

Estamos los que no soportamos la PNT y siempre, trabajando en comunicaciones de marketing, nos hemos negado a utilizarla y/o contratarla. Estamos los que nos cansa y aburre -en mi caso en las RR.SS. ya que no hago uso ni tengo ni me interesa volver a tener TV abierta ni cable ni satélite; el televisor o monitor solo para contenidos bajados de la red, streaming o iTv. Están los que les da igual. Están los culpables de que los que sí las utilizan y/o contratan piensen que es un método eficaz. Y están los ridículos que, creyéndose #tuitstar ( y ni siquiera eso, dan pena) son contratados por intercambios ridículos, muchos caen como pipiolos, se transforman en bufones de la red y viven suplicando #CASITO

#NocillaGate: el día en el que Twitter decidió reírse de la publicidad encubierta

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Abrazo.

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